# 16 Cinco Ladrones, Cinco Virtudes

27.05.2026

Radio Divergentes – Columna Hábitos para el Buen Vivir
Por TEG PREM · Kundalini Yoga y Astrología Védica

Hoy cerramos un ciclo. Venimos hablando de la escucha, de la obediencia, de la aceptación. Todas son herramientas, llaves que nos permiten abrir lugares internos. Pero ahora toca nombrar aquello que estamos tomando conciencia.

Desde el mundo yóguico y desde el espacio del Sikhismo, a ese espacio donde la conciencia se nos diluye, se nos pierde, lo nombramos como los cinco ladrones del Amrit. Y en este tiempo, estos ladrones están a la orden del día. Están sueltos, pillando, dando vueltas.

Qué son los cinco ladrones

Estos estados de conciencia tienen una característica común: una inseguridad profunda producto de necesitar identificarse con algo. Se identifican con algo que quieren y no tienen. Lo quieren antes que otros. Se enojan porque no lo pueden tener. O, lo más complejo, se apegan a eso que quieren por una identidad.

Cuando entran en espacios de carencia, esos cinco estados de conciencia se vuelven ladrones. Tienen que ver con los primeros cinco chakras, por eso llegamos a este tema ahora, cerrando el quinto chakra.

El primer ladrón es la codicia. Un apego insaciable, un agujero que nunca termina de llenarse. Te da una falsa pertenencia.

El segundo es la lujuria. Una necesidad de vivenciar y experimentar algo desde lo sensorial. Lo quiero porque significa algo para mí, porque valida mi identidad.

El tercero es la ira. Cuando lo necesito y no lo obtengo, me frustro. Ese fuego que debería invitarte a una acción creativa se transforma en algo colérico. La ira, en el fondo, es frustración con vos misma. Es la incapacidad de amarte incondicionalmente.

El cuarto es el apego. Necesitamos apegarnos a la vida para pertenecer, para nacer. Pero cuando ese apego se descontrola, se vuelve ladrón.

El quinto y más peligroso es el ego, Ahamkara. Cuando la energía se fija en una identificación, te quedás contraído en una sola expresión. Te volvés un personaje y no podés salir de ahí.

Las cinco virtudes que los compensan

Frente a estos cinco ladrones, hay cinco virtudes. No están en pelea, son hermanos. Son ejercicios polares, como el nodo norte y el nodo sur de la luna. Vas a tener que danzar todo el tiempo entre unos y otras porque vivís en el planeta Tierra.

La verdad compensa el apego. Y la verdad, como virtud, no es un concepto absoluto. Es una aceptación de lo que es. Es esto que es para vos, desde tu experiencia.

La humildad compensa la lujuria. Soltás la idea de que hay un otro que posee algo diferente a vos. La humildad llega desde un lugar no dual.

El contentamiento es otra virtud. La compasión, también. Y la quinta, la más hermosa, es el amor incondicional, Prem o Piare. Lo que nos expresó el Cristo.

El amor incondicional quiere decir que no tiene condición, o que la condición está in, dentro tuyo. Si vas a condicionar el amor, ya no es amor, es ego.

El punto del pasaje: aguantar

¿Cuál es el punto de pasaje de un ladrón a una virtud? Aguantar. Cuando estás en el ego, estás contraído, comprimido, apretado. La energía se fijó en una identificación. El personaje no está ni bien ni mal. Algún personaje te vas a tener que poner. Lo malo es quedarte contraído en esa expresión sin poder tocar el otro espacio.

Cuanto más puedas danzar entre las virtudes, más vas a desarrollar el santo. Cuanto más puedas danzar entre los ladrones, más vas a desarrollar el guerrero. La cosa no es desarrollar solo el santo ni solo el guerrero. El guerrero solo es un revolucionario que pelea contra todo. El santo solo se queda en el ashram. Juntos, aprenden a sostenerse uno al otro.

El amor chiquito como catapulta al infinito

El amor que sentís por tu hijo, por tu perro, por tu compañero, ese amor chiquito que está ahí, en unos ojitos, en una mirada, es una expresión pequeña de una totalidad vibrante en un infinito macrocosmos. Si podés usarlo como catalizador para levantarlo a un espacio psíquico colectivo, desde tu propio corazón humano, se vuelve infinito.

Si no puedo ver a Dios en todo, no puedo ver a Dios en nada. Si el amor realmente no está expresándose en vos como una verdadera adicción, esa intoxicación que puede ser veneno o puede ser el eje de una gran sanación.

Cuando sientas rechazo o abandono, recordá que esas heridas vienen del vientre de tu mamá. Cuando naciste, saliste de un lugar donde estabas completamente fundido con ella. El rechazo y la separación tocan la máxima instancia de separación. Para sostener el amor incondicional, hay que aguantar esa instancia donde dejás de sentir y empezás a autocompletarte, autosostenerte, autoabastecerte.

El perdón que empieza en uno

El perdón lo enseñó el Cristo. Perdonar es reconocer y aceptar el momento de ignorancia, ese momento en que no sabías quién sos en realidad. Desde ahí, te perdonás. Desde el estado de inocencia y pureza anterior a ignorar lo que sos.

Si no hay perdón para uno, no podés perdonar a otros. Y tampoco podés esperar el perdón de otros. Lo que el otro te produce no es la otra persona. Lo que ves del otro en vos, eso es lo que tenés que perdonarte.

A veces, por falta de vitalidad, necesitas distancia. Necesitas cortar con una realidad que estás viviendo para tomar vitalidad o para poder observar desde otro lugar más pristino. No hay nada malo en eso.

Un pranayama para cerrar

Hoy les traje un pranayama hermoso que se llama Convirtiéndome en un Santo. Me lo dieron cuando ya estaba tratando de odiar todo lo que más podía. Lo hice por 40 días. Los primeros días sacaba malas palabras y cosas horribles. Después empecé a observar. Después empecé a entrar a lugares donde no quería entrar. Y al final llegué al autoperdón. Perdonar profundamente la versión de mí que no pudo verme, reconocerse en ese momento, en ese otro, en esa experiencia.

Ese es el camino. Danzar entre ladrones y virtudes, perdonarse, aguantar, y dejar que el amor chiquito se vuelva infinito.

Sat Nam.

by Teg Prem Ji

Sobre mi

Sat naam 🙏
Soy Teg Prem Kaur Khalsa, alma devota que transforma vulnerabilidad en fuerza, inspirando mujeres hacia su maestría interior. ✨

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