23.06.26
Por TEG PREM · Kundalini Yoga y Astrología Védica
Dios no vive en el séptimo piso
Hay una frase que se repite en la tradición del Kundalini Yoga y que resume todo lo que te quiero contar hoy:
"Dios no vive en el séptimo piso y ningún ascensor va hacia él. Dios sos vos. Él es tu expresión, tu identidad en existencia."
No hay que subir a ningún lado. No hay que buscar afuera lo que ya está adentro. Esa es, en el fondo, toda la enseñanza de este mes de práctica: aprender a reconocer una conciencia que nunca se fue, en lugar de salir a perseguirla.
Te cuento cómo se llega a esa conclusión, y sobre todo, te dejo tres formas simples y aplicables de llevarla a tu vida cotidiana — sin necesidad de siete horas de canto ininterrumpido (esa historia también te la cuento, más abajo).
El mapa de los cuerpos sutiles: por qué este mes trabajamos el aura
En la tradición del Kundalini Yoga se enseña que no tenemos un solo cuerpo, sino varios cuerpos sutiles que se van desarrollando y equilibrando a lo largo de un proceso. Cada mes de práctica trabaja uno:
El alma (la conciencia creativa y la humildad)
La mente negativa (discernir el peligro sin quedar paralizada por él)
La mente positiva (la esperanza y la expansión)
La mente neutral (el espacio del corazón y la reactividad)
El cuerpo físico (el autosacrificio consciente)
La línea de arco (el discernimiento, el sexto sentido)
Y ahora llegamos al séptimo cuerpo: el aura.
El aura no es una imagen esotérica ni un efecto de luz en una foto. Es, literalmente, tu escudo de protección y al mismo tiempo tu plataforma de elevación. Es el espacio que te permite sostenerte de pie ante el mundo sin endurecerte y sin diluirte. La palabra clave de este cuerpo es asertividad: la capacidad de ocupar tu lugar con firmeza y con calidez, sin pedir permiso y sin invadir.
La metáfora que lo explica todo: la gota de romero en el agua
Si alguna vez usaste aceites esenciales, esto te va a resultar muy fácil de visualizar.
Imaginá un recipiente grande de agua. Le agregás una sola gota de hidrolato de romero. Esa gota se disuelve, se expande, se embebe en toda el agua. Ya no queda ni una parte del agua que no tenga ese aroma, aunque no puedas ver la gota por separado.
Así se entiende, en esta tradición, la relación entre la conciencia no manifestada (lo que muchas corrientes llaman Dios, lo divino, la fuente) y todo lo que existe. Esa conciencia no se queda "afuera" observando la creación: se impregna en cada forma. Está en tu respiración, en tu pulso, en cada sonido, en cada gesto.
Por eso, cuando cantás un mantra, no estás pidiendo algo que está lejos. Estás recordando algo que ya está en vos, disuelto, como el romero en el agua.
Tres enseñanzas para llevarte hoy mismo
1. Practicá "el regreso", no la perfección
Durante todo este mes de práctica se trabaja el equilibrio pránico, y la clave no es no distraerte nunca — es volver cuando te distrajiste.
Cuando tu mente se va (y se va, todo el tiempo), el trabajo no es enojarte con vos por haberte ido. El trabajo es notar "ah, me fui" y traerte de vuelta. Eso, repetido una y otra vez, es lo que construye tu capacidad de sostenerte en el eje.
2. La asertividad no es dureza: es sostener tu forma sin cerrarte
El aura, cuando está débil, te vuelve fácilmente influenciable: absorbés todo lo que pasa alrededor sin filtro, como una antena que capta todas las frecuencias sin poder elegir cuál escuchar. Cuando el aura está fuerte, discernís qué es tuyo y qué no, sin necesidad de levantar un muro.
Cómo aplicarlo hoy: antes de responder algo que te genera tensión (un mensaje, un reclamo, una decisión), hacé una pausa de tres respiraciones profundas antes de contestar. No para "controlarte", sino para responder desde tu centro y no desde la reacción de otra persona.
3. Repetí, no para alcanzar algo, sino para recordarlo
La técnica que se trabaja en esta etapa se llama Nam Simran: la repetición de un mantra no para "llegar" a un estado alterado, sino para entrenarte a sostener la presencia en medio del movimiento y de la vida cotidiana, sin desconectarte de ella.
Hay una frase muy simple que resume la técnica: "el que deja de cantar, pierde." No porque sea una competencia, sino porque el mantra es lo que te trae de vuelta cada vez que la mente se dispersa. No se trata de alcanzar el silencio absoluto (eso, en esta tradición, se llama Samadhi, y es solo una estación, no el destino) — se trata de aprender a estar despierta dentro del silencio, sin perderte en él ni desconectarte de la vida.
Cómo aplicarlo hoy: elegí una palabra o frase corta que te conecte (puede ser "Wahe Guru", puede ser "presente", puede ser tu propio nombre). Repetila en silencio mientras hacés algo cotidiano — caminar, lavar los platos, esperar el colectivo. No para escapar del momento, sino para habitarlo más.
¿Por qué practicar Kundalini Yoga?
Porque no es una técnica de relajación. Es un sistema de tecnología espiritual —así se lo describe en esta misma clase— que trabaja capa por capa, cuerpo por cuerpo, hasta que tu manera de estar en el mundo cambia desde adentro. No se trata de sanar algo roto: se trata de recordar algo que nunca se fue.
Si esta enseñanza te movió algo, no necesitás una décadas de práctica para empezar. Necesitás una respiración consciente, una palabra que te traiga de vuelta, y la decisión de sostenerte, un poquito cada día, en tu propio eje.
Sostente en tu práctica y serás sostenida.
Sat Nam ✨
Si sentís el deseo de sostenerte en esta práctica mes a mes, con ritmo lunar, comunidad y guía astrológica, te espero en Ek! Kundalini Yoga 👉 https://www.tegprem.com/ek

Sobre mi

Sat naam 🙏
Soy Teg Prem Kaur Khalsa, alma devota que transforma vulnerabilidad en fuerza, inspirando mujeres hacia su maestría interior. ✨

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